miércoles, 30 de junio de 2010

El precio de pensar: Sociedad de los Poetas muertos

La sociedad de los poetas muertos, una película, que llama a la reflexión en cuanto a muchos aspectos de vida. La película retrata de buena manera, cómo los seres humanos se encargan de limitar sus expresiones artísticas y académicas, para continuar con un sistema.
El peso de lo que es sistematizado es muy grande para los jóvenes de esta película. Ansiosos de conocer otros puntos de vista y en clara oposición a lo que está postulado por el sistema académico de su escuela, buscan cómo ampliar sus horizontes artísticos. La clase de poesía, no exigía el hecho de admirar la poesía y tratar de interiorizar los sentimientos del poeta, para comprender lo que trataba de expresar; sino en un pensamiento cuadrado de la misma con énfasis en métrica o rima. La llegada de un nuevo profesor, que les trata de mostrar que la poesía, como arte, no es limitada y que trasciende las medidas o reglas. Y no sólo con la poesía, sino con gran parte de la vida; poder vivir intensamente, dejando de lado tanto límite o prejuicio impuesto por la sociedad.
Es así como los jóvenes, alimentado por su curiosidad deciden, reorganizar la Sociedad de los poetas muertos, grupo en el cual se dedicaba a leer poesía y a profundizar en el tema sentimental y de modo de vida más intensamente. Por supuesto que a las autoridades tradicionalistas del colegio, la idea del renacimiento de esta sociedad, era para nada agradable y constituía un atentado contra los cuatro pilares de vida que procuraba cumplir: honor, tradición, disciplina y grandeza.
Por supuesto que los jóvenes chocaron con los postulados de su academia, y fueron representando una importante voz de crítica al sistema. Claro está que tuvieron problemas con las autoridades, que no toleraban la idea de que alguien pensara diferente. Cuando uno de los jóvenes, motivado por las ideas de libertad que profesaban en la sociedad, decide convertirse en actor y negarse a la planificada vida que le había impuesto su padre, siente la presión de atreverse a ser, misma que no manejó de la mejor manera, conllevándolo al suicidio. Una vez más la intolerancia, y la incapacidad de respetar decisiones o realidades ajenas, hacen que el pensar diferente tenga un alto precio.
El profesor es acusado de permear el pensamiento de estos jóvenes, y fomentar en ellos la rebeldía. Por lo que es despedido. Los jóvenes le dan una emotiva despedida, lo que permite pensar que las ideas del profesor Keating calaron hondo en la conciencia de los alumnos.
Hace un importante llamado a la tolerancia, a la riqueza que engloba el ser humano en la representación del arte y a la negación de lo que es diferente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario