domingo, 18 de abril de 2010

El empujón intuitivo

¿Lo ha sentido? o todavía más importante ¿lo reconoce y lo sigue? Bueno creo no estar equivocado, cuando afirmo que todos hemos sentido esa fuerza, esa energía inexplicable que hace que hagamos cosas fuera de lo común. Se siente la adrenalina y la “incertidumbre” del posible resultado, el cual, sin embargo, la mayoría de las veces sabemos cómo va a terminar. Algunas veces, claro está, resultan situaciones completamente inesperadas y es cuando nuestra realidad parece derrumbarse y debemos buscar alternativas inmediatas.
Fue esta frase (empujón intuitivo) la que más caló en mi después de ver “El secreto”. Cómo conducimos nuestra vida, cómo construimos nuestra realidad con nuestros sentimientos-pensamientos y cómo el universo conspira para lograrlo. La Ley de la Atracción.
Dicha Ley afirma, que nosotros atraemos lo que pensamos, pero que no hay distinción de malos o buenos pensamientos. Por ejemplo, si salimos a la calle con miedo de un asalto, como eso abarca gran parte de nuestros pensamientos, entonces será más probable que suceda. Por supuesto que es mucho más provechoso cuando estamos cargados de energía positiva y atraemos a nuestra vida situaciones agradables.
Claro está, nadie ha dicho que es fácil lograrlo (porque es imposible controlar cada idea que surge del cerebro), pero si tomamos una actitud positiva, en general, podría beneficiarnos. Saber lo que se quiere, creer que es posible y sentir como si ya lo hubiera recibido, es la clave para acarrear a nosotros lo que creemos más conveniente. Tal vez no suceda en el momento justo que se espera, pero al menos con esta “actitud”, se disfruta más del proceso. Creo que esa es la esencia del Secreto, alcanzar lo que es más conveniente y procurar una felicidad constante y sincera: no vivir en función de cosas que no se han alcanzado.
Precisamente esta es la crítica más relevante que le haría al documental: que homogeniza el significado del éxito, cuando en realidad es más importante presentar la filosofía del Secreto, y ajustarlo a nuestra visión de mundo. Por supuesto que el Secreto puede utilizarse a conveniencia de cada quién.
Dejando de lado si alcanzamos todo aquello que queremos, ¿no es más saludable marcar nuestra vida con energía renovadora?, ¿separar aquello que nos perturba y transformarlo en aprendizaje? Por lo tanto, propongo hacer de los pensamientos positivos y de la buena energía una constante durante el día, y transformarlo en “un empujón intuitivo, en un empujón positivo”.

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